Quién trabaje en un comercio sabe que hay clientas fijas las cuales te follarías sin pensarlo, y encima te dan palique y te miran con cara de guarra para que luego tengas una buena imagen para pajearte en casa...
Esta rubia trabaja en una tienda de antigüedades, y es una adicta el sexo, por eso siempre que entra un cliente guapo se interesa mas por follarselo que por venderle algo. Y claro despues de echarle el polvo del siglo al cliente ya no le interesa para nada el comprar.
Esta chica tiene un problema, que siempre que esta trabajando en su pequeña tienda, llega el momento enque se pone tan cachonda que se tiene que ausentar para poder aliviar su calenton. Ya se ha buscado un rinconcito escondido en la trastienda donde goza de total intimidad, despues pasa por el baño y lista para seguir su jornada.